La Explanada del Castillo

La Explanada del Castillo

Lo que conocemos también como “El Ferial” es el espacio que vemos delante del castillo y que ha estado ocupado desde la Edad del Hierro. La primera ocupación se produjo con un poblado celtibérico del que se han descubierto restos de varios poblados con asentamientos continuados desde el siglo IVº al lº antes de Cristo (cerámicas, horno, pesas de telas, adobes, pisos de viviendas,…).

Con el inicio de la Edad Antigua se produce el abandono de este lugar -posiblemente forzado con la llegada de los romanos- no volviéndose a ocupar hasta la Alta Edad Media, época en que se convierte en punto de encuentro para la realización de eventos públicos: torneos y justas. Durante la Edad Contemporánea se utilizó como feria de ganados, y en la actualidad es escenario de la feria multisectorial.

 

Las murallas

El espacio de la explanada crea un recinto prácticamente cerrado al estar rodeado por las murallas, el castillo y la iglesia de San Martín. En esta explanada, a pesar de que no se ha podido demostrar, algunos estudiosos han planteado la existencia de otra muralla que desde la puerta de San Basilio iba hacia la torre de la iglesia de San Martín, para terminar junto al portillo que accedía a la Huerta del Duque.

En la actualidad se pueden recorrer los dos tramos de muralla que partiendo del castillo cierran el primer recinto amurallado de la ciudadela medieval. El principal acceso desde el exterior a la ciudadela se producía desde la puerta de San Basilio, existiendo un portillo en el lienzo sur que conectaba directamente la explanada con la Huerta del Duque.

 

El Castillo

La impresionante panorámica del castillo, a “vista de pájaro”, nos invita a descubrir los secretos que encierra en su interior. Vemos la Torre del Homenaje en primer lugar, la contramuralla con su foso, el actual acceso al castillo, y al fondo el “Torreón de la Memoria” con sus personajes contando sus historias.

Iglesia de San Martín

Se levantó sobre una planta con nave central y dos laterales, cerradas en sus cabeceras con tres ábsides semicirculares, en los que sobre un zócalo de mampostería destacan una sucesión de arcos de ladrillo doblados en franjas superpuestas que caracterizan la arquitectura mudéjar en las iglesias de Cuéllar. Del conjunto destaca su esbelta torre construida con posterioridad al templo, ocupando parte del atrio mudéjar del lado Oeste de la iglesia. Hoy día esta iglesia alberga el Centro de Interpretación del Arte Mudéjar; un viaje hacia el medievo a través de la imagen, la música y el sonido.